La Estrella del Demonio

Para los antiguos griegos, grandes aficionados a observar el cielo, el universo era algo inmutable, estático y eterno. Para ellos solo en la Tierra podía haber cambios que tuvieran un origen natural, y de ahí que los filósofos teorizaran para intentar explicar estos fenómenos. Así que cuando observaban algo raro en el firmamento, recurrían a la mitología y a las explicaciones mágicas y sobrenaturales para otorgarle un sentido.

Las estrellas debían ser puntos de luz fijos, siempre con el mismo brillo y la misma intensidad, pero se dieron cuenta que había una estrella que no cumplía con esta premisa; su comportamiento era variable y su luminosidad sufría constantes y regulares modificaciones.

Los griegos pensaron que si esa estrella cambiaba de brillo era por obra del diablo; pensaron que se trataba de un ojo de Medusa, el personaje mitológico con cabellos en forma de serpientes que petrificaba a todo aquel que la miraba, y que acabó siendo decapitada por Perseo. Cuando los ojos de Medusa miraban a su víctima, cobraban un brillo muy intenso, monstruoso e infernal, así que esa estrella pasó a ser considerada como una estrella diabólica y maligna.

Posteriormente los astrónomos árabes también se dieron cuenta de este fenómeno y llamaron a esa extraña estrella Algol, cuyo significado aproximado sería “cabeza del demonio”.

A pesar de ser conocida por griegos y árabes, no fue hasta finales del siglo XVII que un astrónomo aficionado descubrió una cadencia regular en la variación del brillo de Algol e intentó dar una explicación científica acerca de su comportamiento.

Algol, que pertenece a la constelación de Perseo, es en realidad una estrella binaria, o lo que es lo mismo, una estrella doble; esto significa que se trata de dos estrellas que orbitan conjuntamente y están tan cercanas una a la otra que su capa de gas más externa casi llegan a tocarse.

Además de ser una estrella binaria, Algol tiene otra peculiaridad y es se trata de una estrella llamada de eclipse, que son estrellas dobles en las que una de ellas oculta total o parcialmente a la otra cada cierto tiempo en función de su órbita.

En este caso concreto, Algol está formado por una estrella más grande y luminosa y otra más pequeña y con menor brillo; y es esta estrella más pequeña la que cada 70 horas aproximadamente, eclipsa y bloquea a la primera, hecho que desde la Tierra se percibe una disminución y un posterior aumento en el brillo total.

Pero hay otro asunto que ha traído de cabeza a los astrónomos en su estudio sobre Algol. Al parecer la mayor parte de las estrellas tienen el mismo tipo de comportamiento sobre su ciclo de vida: origen, vida y muerte.

Una estrella comienza a formarse a partir de una nube de gas, fundamentalmente de hidrógeno, que se contrae y se condensa; al contraerse aumenta su densidad tremendamente en su parte central y también aumenta su temperatura, hasta tal punto que el hidrógeno comienza a producir una reacción nuclear de fusión y se transforma en helio. En ese momento la contracción disminuye y se forma la estrella, que durante millones de años irá creciendo y quemando todo el combustible que posee hasta que finalmente muera.

En cambio en Algol ocurre algo extraño; ambas estrellas tienen aproximadamente la misma edad pero la más grande se encuentra en su plenitud y la más pequeña en cambio es una estrella vieja y cercana a su muerte. ¿Por qué una tiene un ciclo de vida normal y la otra ha tenido un ciclo de vida acelerado? . La explicación parece que está, en que debido a su proximidad, la estrella grande se ha convertido en una especie de vampiro que ha robado parte del combustible de la estrella más pequeña, provocando que esta envejezca y se consuma prematuramente.

La constelación de Perseo es una de las constelaciones de la Vía Láctea más populares y llamativas que se pueden contemplar desde nuestro planeta. Prácticamente todo el mundo ha escuchado hablar de la famosa lluvia de estrellas fugaces de las “perseidas”, las conocidas como lágrimas de San Lorenzo, que todos los meses de agosto nos visita. Las perseidas son en realidad los restos de un gran cometa que proviene de la constelación de Perseo y que pasa cerca de la Tierra cada 133 años.

Si en alguna ocasión tienes el placer de disfrutar de este magnífico espectáculo, quizás descubras en el firmamento una estrella llamada Algol. Pero ten cuidado y no la mires fijamente, no vaya a ser que el ojo de Medusa te convierta en piedra…

Todas las imágenes de este artículo están bajo licencia CC0 Creative Commons y han sido obtenidas de Wikimedia Commons y Pixabay


Referencias:
https://www.inaoep.mx/~rincon/algol.html
https://bitacoradegalileo.wordpress.com/2010/04/10/algol-la-estrella-del-diablo/
https://www.astromia.com/glosario/algol.htm
http://astronomia.wikia.com/wiki/Algol

 

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