Aokigahara, El Bosque de los Suicidios

Últimamente encuentro mucha gente que viaja a Japón, un país cuya cultura, forma de vida y gastronomía resultan tremendamente fascinantes y atractivas; es por ello que el país nipón se ha convertido en un destino turístico predilecto para todo aquel que económicamente pueda permitirse una aventura de tales características.

Siempre que me encuentro con estos viajeros y les pregunto por la experiencia de su viaje, me hablan maravillas de lo que han conocido, con sus cosas buenas y sus malas, pero sobre todo con el choque tan brutal de civilizaciones que supone la visita.

Al entrar más en detalles en lo referente a los lugares concretos, enclaves curiosos y paisajes especialmente llamativos, es curioso que al final todo el mundo hace referencia a un lugar curioso y enigmático llamado Aokigahara, más conocido como el bosque de los suicidios.

Resulta increíble la fascinación que supone para el ser humano todo aquello relacionado con la muerte, lo sobrenatural y el más allá, pero sorprende aún más el interés que suscita un tema que la mayoría de la sociedad considera tabú.

Poco se habla del suicidio y apenas existen estadísticas; de hecho las reseñas aparecidas en medios de comunicación son escasas y breves, en un segundo plano; parece que es algo que no interesa a nadie, quizás porque las circunstancias que llevan a una persona a poner fin a su vida son tan particulares que es difícil encontrarle una solución general y global; también porque la sorpresa que genera en familiares y amigos es tan impactante y brutal, que a menudo se tapa por vergüenza.

El suicidio suele ser un acto muy personal y privado, solitario, y con frecuencia se escogen lugares especiales para cometerlo en función de una determinada característica, lugares que acaban convirtiéndose en un reclamo para futuros individuos que quieren acabar con su vida.

Uno de los lugares más emblemáticos de Japón es el monte Fuji, también conocido como el Fujiyama, un volcán activo formado hace unos 3.000 años, y que representa el pico de mayor altura de todo el país con algo más de 3700 metros. El Fuji está considerado desde el siglo VI d.C. como un lugar sagrado para diferentes religiones japonesas, al conjeturarse que se trata del centro de la Tierra y una entrada al reino de los cielos.

A los pies del Monte Fuji, y a unos 100 kilómetros de distancia de la capital Tokio, se encuentra el bosque Aokigahara, formado aproximadamente hace unos 1.000 años, y que se ha convertido en un bosque al que los japoneses acuden para suicidarse.

Sobre un suelo de lava milenaria extremadamente fértil y con numerosas cuevas y tuneles subterráneos, surge un bosque muy frondoso, tupido y cerrado que casi no deja pasar la luz del sol ni el viento; apenas existe ningún tipo de vida animal y prácticamente no se escucha ningún sonido, lo que le convierte en un lugar tétrico.

El suelo es muy rico en mineral de hierro magnético, lo que imposibilita que las brújulas funcionen, hecho que hace que sea muy fácil perderse y no encontrar la salida.

Se cree que la costumbre de acudir al bosque Aokigahara para suicidarse parte del siglo XIX, cuando debido a una época de extrema pobreza, muchas familias japonesas abandonaban allí a su suerte a sus personas mayores y a sus enfermos, ante la incapacidad de mantenerlos económicamente; a esto podemos unirle algunas tradiciones religiosas, según las cuales Aokigahara es un purgatorio en el que habitan los fantasmas de los suicidas, que impedirán que los curiosos que osen adentrarse en el bosque consigan encontrar el camino de salida.

En la actualidad se estima que el número de personas que anualmente se suicidan en Aokigahara está en torno a las 100. Nadie entra a buscarlos ni a recoger su cadáver; tan solo a la entrada del parque se pueden encontrar algunos carteles con mensajes disuasorios.

Los suicidas morirán en la más absoluta de las soledades y el olvido de una sociedad que en estos casos, siempre mira para otro lado.

Todas las imágenes de este artículo están bajo licencia CC0 Creative Commons y han sido obtenidas de Wikimedia Commons
 

Referencias:
https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20180110/434166497636/aokigahara-bosque-suicidios-japon-logan-paul.html
https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-02-28/mitos-verdades-aokigahara-terrorifico-bosque-suicidios-mar-arboles_1158848/

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