El Extraño Caso de los Libros Oxidados

Allá por los años 70 mi padre montó una pequeña papelería, en la que entre otros muchos artículos, también vendía libros de temáticas muy diversas. El negocio fracasó y gran parte de esos libros acabaron ocupando muebles y estanterías de mi casa. De niño no les prestaba demasiada importancia, salvo a los libros con ilustraciones, especialmente aquellos relacionados con naturaleza.

Sin embargo con la adolescencia se despertó mi interés por la lectura y comencé a devorar toda aquella colección de libros que deambulaban por mi casa; libros clásicos de autores tan dispares como Julio Verne, Fiodor Dostoievskio o Conan Doyle, otros más contemporáneos como Delibes o Garcia Márquez, pasando por el entrañable Tolkien y su Señor de los Anillos; y por supuesto mi adorada Agatha Christie, que tantas tardes me hizo vibrar con las aventuras del ínclito Hercules Poirot.

Había algo bastante común en aquella colección de libros, y eran aquellas encuadernaciones de tapa de cartón y páginas amarronadas en algunos casos, y amarillentas en otras, que se despegaban debido al paso del tiempo. Recuerdo que mi padre decía, dentro su limitada ignorancia, que eso era debido a que el papel se pudría debido a la savia del árbol con el que se fabricaba. En mi pueblo por aquel entonces existía una fábrica muy importante de papel y buena parte de la población del municipio trabajaba allí, así que seguramente alguien le había contado algo que él había interpretado a su manera.

La explicación que me daba mi padre no es correcta pero no andaba del todo desencaminado. Cualquier persona que tenga libros o periódicos antiguos en casa se habrá dado cuenta que con el paso del tiempo las páginas parecen estropearse y tienden a volverse de un color oscuro, marrón o amarillo. No es que se pudran, ni es por la savia del árbol, sino que la explicación es otra; este fenómeno es debido a una sustancia denominada lignina, uno de los componentes de la madera de los árboles.

La lignina forma parte de cualquier célula vegetal, pero en aquellas cuya concentración es alta, se forman troncos. La lignina de alguna manera sirve para darle dureza a la estructura de las plantas, es una especie de goma o de adhesivo que le da cohesión al resto de componentes vegetales; por tanto cuanta mayor cantidad de lignina exista más duras serán sus paredes. Esa es la disparidad sustancial entre un árbol y una planta, mientras que los primeros tienen troncos, las segundas tienen tallos.

Cuando se fabrica el papel, lo que se hace es triturar la madera y mezclarla con ciertos componentes químicos que facilitan eliminar este adhesivo, disolver la lignina. De esta manera las fibras que resultan se mezclan con agua para elaborar una pasta con la que posteriormente se fabrica el papel que todo conocemos a través de un sistema de prensado.

El problema es que por muchos disolventes que se utilicen en este proceso, es prácticamente imposible eliminar completamente la lignina y ciertas cantidades permanecen en el papel que llega a nuestras manos; y la lignina es una sustancia que se oxida y degrada con facilidad en presencia de oxígeno y de luz. Esta oxidación es lenta pero continua, por eso con el paso del tiempo el papel tiende a ponerse de ese color marrón o amarillo tan característico.

El papel de baja calidad es aquel en el que durante su proceso de fabricación se ha empleado poca cantidad de disolventes, por tanto su contenido de lignina es mayor y en consecuencia se oxida y se estropea antes y en mayor medida; esto ocurre habitualmente con el papel empleado en los periódicos o los libros de bolsillo. Evidentemente antes no existían las técnicas de hoy en día y por eso la calidad del papel antiguo era menor y tiende a oxidarse más.

Mi padre decía aquello de “nunca te acostarás sin saber algo nuevo”; en esto sí que tenía toda la razón.

Todas la fotografías de este artículo son originales y están tomadas con un smartphone Huawei P9Lite

 

 

 

Referencias:
http://www.aspapel.es/el-papel/como-se-hace
https://www.lavanguardia.com/vivo/20181001/452101135693/por-que-vuelven-amarillas-paginas-libros.html

 

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