El Olfato y la LLuvia

Algo me despertó esta noche bien entrada la madrugada; soy de sueño bastante profundo y en ocasiones no me entero de la mayor parte de ruidos o sucesos que ocurren cuando pernocto. Pero esto en concreto sí que provocó mi despertar, y de hecho formó parte de mi sueño, estaba presente en la historia que mis neuronas cerebrales desarrollaban en aquel momento para facilitar mi recuperación cerebral. Se trataba de un olor, un olor muy especial y característico, un olor muy diferente a otros olores, y para el que los seres humanos somos particularmente sensibles.

Los científicos lo llaman petricor, y no es otra cosa que el olor a lluvia, aunque más específicamente, el olor a la tierra mojada que se humedece cuando llueve. Todos los lectores inmediatamente sabrán de que estoy hablando, ya que seguro que alguna vez han experimentado ese olor, y una vez que lo haces ya no puedes olvidarlo de por vida.

El sentido del olor quizás sea el más intenso de todos los que tenemos a la hora de recordar sucesos del pasado. Olores característicos asociados a buenas o malas experiencias pueden desencadenar esas memorias incluso al cabo de muchos años sin haberse presentado de nuevo. Quien no se acuerda al entrar en una dulcería y oler a canela, de las meriendas que de niño nos ofrecía nuestra abuela en la cocina de nuestra casa. O como en mi caso particular, cada vez que huelo el cloro de una piscina, vienen a mi memoria ciertos traumas de mi infancia asociados a un demencial curso para aprender a nadar y cierto e innombrable monitor.

Pero el caso del petricor es especial, ya que se trata de un olor que en realidad no tiene por qué estar asociado a ninguna experiencia, buena o mala, en particular, y sin embargo es un olor que nos gusta, nos atrae y de hecho algunos perfumes tratan de imitarlo. ¿Por qué? no se sabe cuál es la explicación pero si se conoce que lo provoca.

En la mayor parte de suelos de tierra habitan unas bacterias microscópicas cuya función es descomponer restos vegetales y animales, proceso imprescindible y esencial en la regeneración del ciclo medioambiental. En esta descomposición, las bacterias generan diversas sustancias moleculares, entre las cuales se encuentra una llamada geosmina.

En los momentos previos a llover aumenta la humedad ambiental por lo que  el suelo adquiere parte de esta humedad, hecho que favorece una mayor actividad por parte de las bacterias, que liberan mayor cantidad de geosmina. Y cuando la lluvia empieza a caer y golpea contra la tierra, estas moléculas de geosmina se liberan en el aire y se dispersan, llegando hasta nuestras fosas nasales; y especialmente es intenso el olor de la tierra húmeda después de dejar de llover.

Aunque el olor a lluvia en general consta de otros componentes, sin duda la geosmina es el más potente de todos ellos. Quizás debido a una cuestión evolutiva y adaptativa, el ser humano ha desarrollado una asociación muy positiva con  este olor ya que en la antigüedad la lluvia era sinónimo de buenas cosechas y por tanto de supervivencia.

 

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Referencias:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-44986731
https://hipertextual.com/2018/10/resuelven-antiguo-misterio-que-ayudo-fabricacion-memorias-usb

 

 

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