El Arrebol

A menudo, en medio de una conversación, escuchando la radio o televisión o leyendo, descubrimos nuevas palabras, nuevos vocablos que desconocemos o creemos desconocer debido a que son poco empleados en el lenguaje cotidiano; y a veces alguna de esas palabras nos llama especialmente la atención, ya sea por la sonoridad que tiene, su composición, el contexto en el que se emplea… En mi caso hay varias palabras que en algún momento de mi vida me han atraído y cautivado especialmente, y una de ellas es arrebol.

Arrebol es una palabra muy bonita, que para mí tiene un brillo y una sonoridad especial y que  para algunas personas es una de las más bellas del lenguaje español. ¿Pero qué es el arrebol, qué significado tiene esa palabra? En realidad muy poca gente sabe que el arrebol es ese color rojizo tan pintoresco y llamativo que tiene el cielo al amanecer y al atardecer, cuando el sol está más cercano al  horizonte.

Recuerdo amaneceres y puestas de sol impresionantes y de una belleza sublime, como en una ocasión, hace muchos años, desde la cumbre del volcán Teide. Pero sabiendo qué significa arrebol, la pregunta sería: ¿por qué se produce entonces esa maravilla de acontecimiento tan peculiar en esos momentos del día? La explicación a ello está en las propiedades tan peculiares y específicas que tiene la luz que emite el sol; estos rayos de luz  los percibimos por nuestra vista  como de color blanco, pero ese blanco en verdad no es real como tal, sino que varios colores al combinarse entre sí producen ese tono que vemos, y esos colores son  todos aquellos que conforman el arcoíris. Y cada uno de estos colores que componen la luz del sol tiene características y cualidades particulares, con  su propia frecuencia y su propia longitud de onda, diferentes entre ellas;  digamos que cada color tiene su propio carácter y  personalidad.

La cuestión es que cuando los rayos de luz del sol llegan a la atmósfera chocan contra todos aquellos elementos que la componen, desde las moléculas del aire hasta diferentes partículas de agua y polvo que haya en suspensión. Al producirse este choque, estos elementos absorben los rayos de luz y los refractan, es decir, que los dispersan en diferentes direcciones. Pero la particularidad de este fenómeno es que cada elemento que existe en la atmósfera absorbe y dispersa la luz de una manera diferente, ya que cada uno percibe y responde a cada color en función de sus propiedades.

Entonces ¿por qué durante el día vemos el cielo de color azul, y en cambio al amanecer y atardecer de color rojizo? Para asimilarlo hay que saber que la distancia que recorren los rayos que emite el sol hasta que llegan a nuestra posición es muy diferente según el momento del día. Quizás no tengamos esa percepción, pero la realidad es que la Tierra y la atmósfera que la rodea son  muy grandes, y durante el amanecer y el atardecer la distancia que deben atravesar los rayos de sol son hasta 10 veces más grandes que al mediodía.

Como en la atmósfera el elemento más abundante son las moléculas de nitrógeno, y estas son especialmente sensibles al color azul, este es el color que normalmente vemos en el cielo durante el día. En cambio al amanecer o cuando está llegando la noche, el sol se aleja y por eso lo vemos muy  bajo sobre el horizonte, y por tanto al existir más distancia y el volumen de atmósfera sea mucho mayor, los colores azules se dispersan mucho más y se perciben menos; digamos que las tonalidades azuladas se difuminan en una mayor cantidad de atmósfera, se disuelven.

Podemos imaginarnos un símil para tratar de entender esta cuestión: imaginemos que dejamos caer una gota de colorante azul en un vaso de agua; observaremos que todo el agua adquiere una tonalidad azulada;  pero sí en lugar de utilizar  un vaso vertemos esa gota en una bañera, donde hay mucha mayor cantidad y volumen de agua,  la gota se disolverá y apenas percibiremos tonalidad alguna.

Sin embargo en esta situación de mayor distancia que se da al amanecer y al atardecer,  los colores menos relacionados con las tonalidades azules, como serían los rojos, amarillos y naranjas, llegan mejor a nuestros ojos y son los que percibimos mejor. De hecho cuantas más partículas en suspensión haya en el cielo en ese momento, más rojizo será, y el arrebol será más intenso y bello.

Todas las imágenes de este artículo están bajo licencia CC0 Creative Commons y han sido obtenidas de Pixabay
 

 

 

 

Referencias:
https://www.xatakaciencia.com/sabias-que/el-color-rojizo-de-las-nubes-al-atardecer
https://abcblogs.abc.es/bacterias-batallas/astrofisica/causa-nubes-rojas.html
https://www.muyinteresante.es/curiosidades/articulo/por-que-el-cielo-se-pone-rojo-al-atardecer-241558942888

 

 

 

 

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